Han hecho falta seis años y tres finales, pero las blaugrana lo consiguieron, al fin. Revalidaron su corona europea ganando al que era considerado mejor equipo de la historia, ganándose a pulso su lugar en el Olimpo. El Barça cerró al fin el círculo ante el Lyon, su eterno rival y está listo para iniciar una nueva era. Despidió al equipo que ha reinado en Europa la última década con un pasillo de honor, aunque el gigante francés estaba demasiado herido para ceder el trono con elegancia. Se arrancaron las medallas nada más colgárselas al cuello y no devolvieron el pasillo a las blaugrana. Un ejemplo más de la distancia sideral que separa los proyectos del Lyon -a base de talonario- y el Barcelona -alrededor de la cantera-. “Ellas han hecho su camino y nosotras el muestro”, decía Aitana en la sala de prensa mientras lucía su MVP.

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