Hay equipos que juegan para un delantero y todos se mueven para favorecer a su referencia. Otros que se arremolinan alrededor de un mediapunta muy bueno que sabe hacer mejores a sus compañeros. Algunos se basan en un entramado defensivo, que les hace fuertes. Pocos son los que se levantan a los hombros de un portero que los pone en el mapa. Ese es Georgia. Mamardashvili es un gigante en el que reposan gran parte de las opciones de su selección.
Mamardashvili es un coloso ante la República Checa