La pasada primavera, en el curso de la visita de Estado de los Reyes a los Países Bajos, el rey Guillermo agradeció públicamente la acogida que Felipe y Letizia habían dado a su hija, la princesa heredera Amalia, durante el tiempo que tuvo que vivir en Madrid tras recibir amenazas de un grupo mafioso holandés. La relación, ya buena, entre las dos familias quedó para siempre sellada por este hecho y, por lo visto, también la relación entre los Reyes y la heredera holandesa, como ha podido comprobarse en París, donde Felipe VI ha estado acompañado, en algunas pruebas olímpicas, por Amalia, a quien ha adoptado como una tercera hija.

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