Sin soluciones ante su bestia negra de los últimos tiempos. Sin los ajustes defensivos necesarios para competir de principio a fin. Sin los recursos ofensivos suficientes como para aguantar el pulso. Sin nada de eso era imposible que la selección española femenina de baloncesto pudiera aspirar a estar en semifinales. Sí, venía de hacerlo bien hasta la fecha. Sí, tenía a Megan Gustafson. Pero a la hora de la verdad, cuando había que poner el carácter encima de la mesa solo la nacionalizada Gustafon aportó luces (21 puntos), que se fueron apagando conforme pasaba el encuentro. La derrota por 66-79 no deja dudas sobre lo que ocurrió sobre el parquet.
Bélgica desnorta a una España sin reacción