Tras tres jornadas con el equipo in crescendo, desde el debut fallido hasta el buen punto de partida de la jornada anterior, el Espanyol ahora ya puede decir que compite, sufre y gana como un equipo de Primera. La solidaridad defensiva de la que ya presumía el conjunto de Manolo González se juntó, al fin, con el acierto ofensivo en el momento más oportuno. Esa sensación de arrastrar los males de la temporada pasada, con un juego anodino y poco incisivo, quedaron aparcados gracias a la agónica primera victoria del curso ante un Rayo Vallecano que sucumbió al postrero gol, en el minuto 96, de Alejo Véliz. 

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