Dicen que las malas costumbres se pegan. Así se explicaría que Jude Bellingham insultase gravemente a José Luis Munuera Montero, árbitro del encuentro que enfrentó al Real Madrid y al Espanyol. El inglés, como sucede habitualmente también con Vinícius, otro habitual en proferir todo tipo de adjetivos a los colegiados, solo vio una tarjeta amarilla.

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