Y, de repente, el Barça se ha transmutado en una apisonadora. Y los aficionados barcelonistas, así como los periodistas que siguen al equipo blaugrana, se miran los unos a los otros recordando por lo bajini cómo juzgaban a los mismos futbolistas la temporada pasada, porque hoy parecen otros. Hay que atribuirle la fabulosa transformación a Hansi Flick, y a Joan Laporta por elegirle, porque el nuevo aquí es él y todos los demás ya estaban.

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