Forma parte de la plantilla más joven de la Liga, un aspecto que le da galones. Tiene la confianza del técnico, Hansi Flick y, a sus 33 años, se ha ganado la suficiente ascendencia como para que el equipo, sobre todo los jóvenes, le escuchen. En la ciudad deportiva a Iñigo Martínez le conocen como el capitán sin brazalete. Y se nota en todo. En el campo, en sus gestos y en el tono que emplea en la sala de prensa. Claro y sincero. Sin filros. Da gusto escucharle.
Iñigo Martínez: “Es el año que más estoy disfrutando”