Dos veces tuvo el Barça al Madrid en la lona… y le dejó levantarse. No hay peor sensación en un clásico. En el tiempo reglamentario, cuando un triple de Campazzo a dos segundos forzó la primera prórroga. Y en esos cinco primeros minutos extra, cuando malabarató su última posesión con un inexplicable lanzamiento triple de Abrines. No cayó tres veces en la trampa el equipo de Chus Mateo, que en la segunda prórroga cazó la victoria, la primera de los blancos a domicilio en esta Euroliga, hurgando en la herida azulgrana, encadenadas ya tres derrotas continentales seguidas.

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