Emocionándose al mejor estilo de Josep Lluís Núñez, al que cada vez se parece más en algunas formas y discursos, mandando al cajón y a buen recaudo cualquier atisbo de autocrítica y enarbolando la bandera del enemigo exterior como el culpable absoluto. En cualquier manual de populismo y de victimismo se encontraría el discurso de este martes de Joan Laporta. Todos los sufrimientos del club para inscribir a Dani Olmo y Pau Víctor han sido provocados por LaLiga, la Federación, los medios de comunicación, la oposición, los otros equipos y las fuerzas del mal que campan por el mundo. Según él su junta directiva y el propio Joan Laporta no tienen ninguna responsabilidad en el hecho de que el centrocampista y el delantero no pudieran participar en los dos primeros partidos del año. Interpelado directamente por si no había hecho nada mal su respuesta fue clara: “Hemos hecho lo que teníamos que hacer, el club se tiene que gestionar así”. Solo le faltó ponerse una medalla como hacía en los años 80 y los noventa el Magic Andreu.

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