La renovada selección española de balonmano, dirigida por Jordi Ribera, arrancó con buenas sensaciones en el Mundial de Noruega, Dinamarca y Croacia. Los nuevos hispanos, muy rejuvenecidos, con una media de edad de 25 años, superaron a Chile (31-22) tras sobreponerse a un mal inicio, marcado por la incomodidad y los nervios del estreno. Un debut en el que destacaron cinco de los nuevos hispanos reclutados por el técnico catalán.

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