En medio de la tormenta una victoria descomunal en el último suspiro. Tras los conflictos una muestra de calidad, de carácter, de atrevimiento y de fútbol, certificado el triunfo con un penalti final transformado por Mariona Caldentey. La selección española se manifestó sobre el césped con el mismo ímpetu y convicción que en el Mundial y con las misma determinación que en sus reivindicaciones de las últimas semanas. El partidazo en Göteborg frente a una potencia como Suecia y haciendo ocasiones de sobra para golear atestigua que las campeonas del mundo son capaces de sobreponerse a todo para dar la cara y que su clamor pidiendo cambios debe seguir siendo escuchado.

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