Otro punto para el zurrón, que pudieron ser tres. Una media sonrisa, por tratarse el Athletic de un rival de Champions, y porque con este nuevo empate el Espanyol sigue sumando en casa, donde no pierde desde hace siete partidos y muchos meses. Durante unos minutos llegó incluso a soñar con el triunfo gracias a la fe de Roberto Fernández, que le robó la cartera a Unai Simón para mayor bochorno del guardameta. El empate final fue bendecido por la grada, que sin embargo volvió a ser noticia por proferir insultos racistas hacia el delantero Maroan.
El Espanyol suma de nuevo contra un equipo de Champions