Me encuentro en medio de una mudanza. Otra más. En esta ocasión, no son muchas cosas. Se trata de un pequeño despacho que tenía alquilado desde hace años. Contacto con un amigo que me da el contacto de un conocido con furgoneta y licencia. Solo somos él y yo, pero en dos o tres horas liquidaremos el trabajo. Se llama José. A partir de una edad, si te relacionas con tus compañeros de generación, tienes a José por todos lados. Nunca he conocido a un mal tipo con ese nombre. Hay que tener suerte con los José.
Partido de Copa