“Está muy pesado… La última semana ha estado muy nervioso, un poco obsesionado con la idea de que no pueda acabar…”, desliza en voz baja Rosa Romero, la esposa de Miquel Àngel Domínguez, desde la recepción del Centro de Terapias Madform, el negocio de fisioterapia que regenta el matrimonio en Granollers. “Pero yo creo que acabará… Se ha prepa­rado muy bien. No necesita ­psicólogo ni que yo lo anime: él solo se anima cuando se le mete algo en la cabeza… Miquel Àngel tiene la voluntad”.

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