En mayo de 1992, cuando los clásicos no se llamaban clásicos sino “partidos de la máxima rivalidad”, Manuel Vázquez Montalbán, que no sabía que acabaría siendo un clásico, escribió en El País : “propongo que el Barça sea asumido como instituto secular y como religión sin cielo ni infierno, o con cielos e infiernos relativos: el cielo es ganar al Real Madrid y el infierno, perder contra el Barbastro. Siendo del Barça, tenemos ambos extremos asegurados”.
Adictos al riesgo