El dominio incontestable de Magnus Carlsen (34) en el ajedrez clásico, donde cansado del formato y de unos rivales ante los que se siente muy superior ha desistido de disputar el Mundial (ha ganado cinco a lo largo de su carrera), le ha llevado a explorar nuevos caminos para sentirse feliz jugando. Así, el año pasado impulsó el Freestyle Chess Grand Slam Tour, que este año se ha convertido en un enorme éxito al participar los mejores jugadores del mundo.
Magnus Carlsen hace tablas contra el mundo