El Girona tenía el dudoso honor, junto con la Real Sociedad, de ser el único equipo de Primera que aún no había descorchado el tapón de los siempre ilusionantes, y en el caso de los gironins también necesarios, fichajes de verano. La espera, de casi un mes donde solo se anunciaban salidas, acabó con la incorporación de Hugo Rincón.

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