Lo vivido en el City-United es todo lo contrario al calor, arrojo y efervescencia que se presupone en un derbi, ya sea en Liverpool, Londres, Barcelona, Milán o Manchester, ciudad que desde hace ya varios años vive solo con la luz de un club aunque estos enfrentamientos hayan traído sorpresas. No fue este domingo. Seguirá siendo desequilibrado por lo visto este curso. Mientras el equipo de Pep Guardiola, que no ha empezado demasiado bien, carbura tras un año de barbecho y cambios; el de Amorin sigue inmerso en un laberinto sin salida y suma cuatro puntos en los mismos encuentros.
El derbi de Manchester es una pantomima