La segunda jornada de la Ryder Cup en Bethpage Black vivió un innegable aumento de intensidad. Más gente, más ruido. Aprovechando que era sábado, más neoyorquinos se dejaron ver por las instalaciones y se asemejaron más al público tan caliente del que presumen. Pero ni así fue capaz Estados Unidos de levantar cabeza porque como los grandes equipos, no hay nada que más motive a Europa que conquistar territorio hostil.
Rahm y Hatton forman una pareja perfecta y tiñen de azul Bethpage Black