La vida trata de aprovechar las oportunidades que se presentan, de coger lo que se te pone al alcance, de vivir el presente y disfrutar de tu suerte. Huérfana del imbatible Pogacar, la Vuelta necesitaba otro patrón y lo encontró en Aitana quizás donde menos se esperaba, en un ciclista que parece otro. Enric Mas convirtió la consternación en la que había quedado la ronda española en una bocanada de aire fresco y en un subidón de ilusión para una afición que no celebra un triunfo español en una general de una gran vuelta desde hace más de una década, desde el Giro de Italia de Alberto Contador en el 2015.

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