Decía Hansi Flick en la previa que no se puede sonreír todos los días. Pero el barcelonismo no hace otra cosa desde que empezó la Liga. Tres triunfos en tres partidos. El de este lunes por 5-2 ante el Rayo Vallecano. Sonríe sin parar Raphinha, autor de un doblete. Sonríe Gordon, imprescindible. Y, a la tercera, sonrió al fin Lamine Yamal. Inmerso en una ola de desahogo y rabia, el de Rocafonda se deslizó por el césped del Camp Nou en busca del abrazo de la afición. Su gol, tras el primero de Raphinha, fue un punto de inflexión. Confirmó la remontada azulgrana ante un Rayo que, sin saber aún cómo, se había adelantado en el marcador. La magia solidaria de Gordon, nuevo ídolo del feudo azulgrana, provocó el 3-1, en propia puerta de Lejeune. Camello acortó distancias con el 3-2. Raphinha, implacable, sirvió el cuarto de la noche y el implacable Lamine culminó la goleada sirviendo el liderazgo azulgrana en bandeja. A este Barça, el que suma de tres en tres, no hay quien le pare.
La sonrisa de Lamine Yamal empodera al Barça de Raphinha en la goleada al Rayo Vallecano