Era la prueba de fuego para Carlitos Alcaraz. 139 días sin jugar un partido individual en el circuito y casi siete meses sin disputar un encuentro al mejor de cinco sets. La gran pregunta era cómo estaría de forma después del parón. Y la respuesta tardó dos horas y 21 minutos en llegar: estaba como era de esperar. Ganó, pero no sobrado. Aguantó, pero se le notaba falto de rodaje, de más práctica de partidos. Superó al ruso Roman Safiullin por un triple 6-4.

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