Cuando en 2018 Enric Mas ganó su primera etapa en la Vuelta a España, en las montañas de Andorra, que además le sirvió para meterse en el podio final solo por detrás de Simon Yates, todos los especialistas coincidieron en decir que el escalador de Artà tenía las condiciones de un ganador de una carrera de tres semanas. Tenía 24 años y estaba en el Quick Step pero se había formado en la Fundación de Alberto Contador, retirado un año antes. Parecía predestinado.

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