Ser imprevisible para los adversarios y previsible para los tuyos”. A pesar de la mala fama de Luis Enrique con la prensa –que se debió ganar dejando Madrid para venir al Barça–, cuando las preguntas de los periodistas son buenas, como la que hizo Andrés Onrubia, del diario As y la cadena Ser, el míster asturiano acostumbra a soltar perlas como esta. “Imprevisible para los otros y previsible para los tuyos”, eso es lo que quieren ser todos los entrenadores con respecto a los equipos rivales y a los pupilos a los que entrenan. También es lo que todos los cabeza de chorlito queremos ser: imprevisibles y creativos en nuestras disciplinas y previsibles y fiables con la gente que amamos…

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