La goleada azulgrana fue incontestable. Pocas veces se han visto bandas sonoras más opuestas que las que interpretaron el Valencia y el Barcelona. El primero fue víctima del miedo. De la incapacidad de responder. El segundo imprimió un ritmo de líder. De campeón con licencia para soñar con la tercera Liga consecutiva. Aunque sea la jornada 4. Aunque el termómetro marcara los 36 grados en el infernal Mestalla. Cinco goles más. Jugó y marcó un doblete Lamine Yamal. Y Fermín. Y Raphinha.Y Pedri. Brilló el líder en solitario en el pronto viejo Mestalla, un estadio que empieza a despedirse de la peor manera posible para la afición valencianista mientras espera al Nuevo Mestalla.

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