Los duelos directos excitan a la parroquia del atletismo, que añora aquellos maravillosos años, los tiempos en los que los amantes del 1.500 presenciábamos un Coe-Ovett.
Ausente el fatigado Ingebrigtsen, Kerr se adueña del mediofondo
Los duelos directos excitan a la parroquia del atletismo, que añora aquellos maravillosos años, los tiempos en los que los amantes del 1.500 presenciábamos un Coe-Ovett.