Los miles de aficionados que acudieron a Badalona no olvidarán nunca lo sucedido en el Olímpic, abarrotado y encendido con su Penya y en especial con el retorno del mago Nico Laprovittola, de 36 años. Nunca antes el anfitrión había ganado la Supercopa, pero las maldiciones no casan con el argentino, que con un recital incluso superior al de las semifinales, con 31 puntos y 7 asistencias, machacó a un Barça que deberá seguir esperando para sumar un nuevo título a una vitrina que empieza a tener telarañas (101-87). El Joventut, en cambio, puede ahora presumir de sumar un nuevo entorchado tras el último logrado en un lejano 2009 con la conquista de la ULEB Cup.

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