Fue tan predecible que resultó artificioso y, por tanto, poco convincente. A pocos, por no decir ningún aficionado del Real Madrid, le cogió por sorpresa que José Mourinho sacara por fin su esencia victimista en la rueda de prensa tras perder el derbi ante el Atlético de Madrid. Fue como en los viejos tiempos, tirando de papel en plena era digital para razonar una verdad difícil de explicar. 

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