Aunque el clima se ha suavizado por el comienzo de las competiciones nacionales y europeas, el mundo del fútbol (o más bien su política) todavía mantiene las presiones al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, después de que se fuera al traste su plan de semiprivatizar el Mundial de Fútbol -vender una parte a la inversión privada para tener más ingresos- días después de que concluyera la edición de Estados Unidos, México y Canadá ganada por España.
Las cuatro grandes ligas piden más peso en FIFA y aprietan a Infantino: “Fue uno de los mayores abusos de poder de la historia”