España acabó furiosa de tantos años sin títulos. De ir como favorita a los torneos y volver decepcionada. Todo solía acabar en la infranqueable barrera de cuartos, la que separaba a las buenas selecciones de las campeonas. La afición repetía resignada aquello de “jugamos como nunca y perdemos como siempre”. El fallo de Cardeñosa, el penalti de Eloy, la cantada de Arconada, el codazo de Tassotti, el arbitraje de Al-Ghandour… Todo eran lamentos. La esquiva gloria era por culpa, en muchos casos, de la mala suerte y también de los árbitros. Pero todo empezó a cambiar cuando la garra y los bemoles, conceptualizada como la furia española, empezaron a ser sustituidos por argumentos futbolísticos que, torneo a torneo, han convertido a la roja en la selección más laureada y dominante del siglo XXI, tanto masculina como femenina.
El siglo de oro del fútbol español