Lamine Yamal ha vuelto a exhibirse en un partido de la selección, esta vez contra Chequia. Mientras estuvo en el campo, el equipo se impuso con una superioridad lo suficientemente evidente para que, en el minuto 21, el público de Oviedo considerara que ya se lo había pasado lo bastante bien para perder el tiempo sumándose al detestable ritual de la ola. Un cuarto de hora antes, Lamine había marcado otro gol de bandera y estaba jugando con un desparpajo (en catalán, la palabra desenvoltura no es tan eufónica) que lo define como un jugador irrepetible.
Lamine Yamal non stop