Con una carta escrita de su puño y letra, Lionel Messi anunció el 31 de agosto que dejaba la selección argentina. Que el jugador más grande de todos los tiempos eligiera un papel escrito a mano mostraba su humildad, pero también tenía algo de circular: su historia profesional había comenzado a los trece años alrededor de otro papel, la célebre servilleta en la que Carles Rexach dejó por escrito en el 2000 el compromiso de fichar a aquel niño de Rosario.

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