No es el derbi de toda la vida pero sí un enfrentamiento catalán por todo lo alto. No acarrea las rencillas históricas de los Barça-Espanyol pero tampoco es ya el partido en el que un gigante recibe con condescendencia a un humilde. El Barça-Girona de esta noche en Montjuïc supone un partido de relumbrón que puede cocinar mil y un ingredientes. Se trata de un encuentro relevante. Para el equipo blaugrana porque se halla en una encrucijada. Un triunfo le permitiría ponerse a rebufo del conjunto de Montilivi en la zona alta y multiplicar su confianza, porque además se colocaría a dos puntos del Madrid. En cambio, una derrota sacaría a bailar de nuevo todos sus demonios. La presión es para los blaugrana. Porque el Girona, una de las sensaciones del fútbol europeo, se siente tocado por una varita mágica y se ha convertido en un rival directo para el Barcelona y para el Madrid. Su triunfo le llevaría a ser líder en solitario, a sacarle siete puntos al Barça y a seguir en una nube inmensa de ilusión. Perder no supondría para ellos ningún drama.
Barça-Girona: Presión contra ilusión