Tras la derrota contra el Girona por 2-4, Xavi se defendió diciendo que el Barça, tras más de dos años bajo su batuta y de haber invertido casi trescientos millones en fichajes, era, todavía, un equipo en construcción. Seguramente el de Terrassa se confundió de verbo, porque debería haberse valido de la definición que hizo en su día un genio como Ferran Adrià, al bautizar su insólita tortilla con patatas chips como en “deconstrucción”, que es como se encuentra de desconcertado el equipo, el club y la afición. Porque derrotas como la de ayer son de las que más duelen, porque rozan el terreno de la humillación y más cuando un futbolista tan peligroso como provocador como Vinícius jr. te inflige un hat-trick.

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