El Athletic descendió en Mestalla a la condición terrenal que había abandonado esta temporada. Jugó mal, empachado de partidos y victorias, quizá debilitado por los elogios recibidos en las últimas semanas, las mejores del equipo desde hace años, décadas probablemente. Los jóvenes parecieron demasiado jóvenes, y los veteranos, demasiado fatigados. El Valencia, que ha encontrado en la cantera la respuesta a su larga decadencia, le derrotó con la clase de juego que ha caracterizado al Athletic: vigor, dinamismo y un cabezazo en el segundo palo.

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