La derrota contra el Eldense dejó en suspenso la continuidad de Luis Miguel Ramis como técnico del Espanyol. Ni los resultados ni el nivel de juego estaban a la altura de lo esperado. Decidió aguardar Chen Yansheng, que no quiso asumir el coste económico que suponía apartar al tarraconense. Y en este limbo vive desde entonces Ramis, superviviente, pese a que fuera de casa no para de encajar derrotas, porque en el Stage Front sigue sumando de tres en tres. Tras los plebiscitos frente al Villarreal B y el Levante, ayer la grada volvió a pedir su dimisión de manera unánime y sonora. Pero su equipo ganó, y en muchos momentos convenció. Sin alardes, pero con personalidad y autoridad. Y eso es mucho más de lo que se había visto en este 2024 en Cornellà.
Braithwaite regala una semana tranquila a Ramis