Primero con belleza. Después, con sacrificio. Primero con un juego de niños capitaneado por Lamine Yamal y Nico Williams. Después, con un ejercicio de coraje y de orgullo de unos futbolistas casados con la palabra equipo. Sí, seguro que De la Fuente se equivocó quitando antes de tiempo a sus diablos. Pero también hay que darle el valor que merece al seleccionador. Pues uno de los hombres de refresco, Mikel Merino, fue el que brindó el triunfo a la roja con un salto poderoso e imparable. En el palco, viéndolo todo, Carles Puyol, y también Gerard Piqué. Seguro que cuando ambos presenciaron el vuelo del jugador de la Real Sociedad recordaron el del excapitán barcelonista en Durban, en las semifinales del Mundial del 2010.

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