Julián Álvarez, jugador del Atlético de Madrid objeto de deseo del FC Barcelona, es hoy el epicentro de una cruda batalla que ha trascendido la mera negociación entre dos clubs hasta convertirse en un asunto enmarañado que toca el orgullo personal de los implicados. Sobre todo el de Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del club colchonero, que acusa al Barça de actuar con “falsedad” y “falta de ética”, entre otras lindezas.

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