La emoción del presidente Joan Laporta le define. Como buen hombre de acción, necesita que las decisiones del club cuenten con un apoyo emocional que, con los años, se ha vuelto más incondicional y sectario (el gesto de cortar el discurso de Jaume Llopis que expresó el líder de la guardia de corps, Enric Masip, simboliza el tipo de fidelidad que exige el palco). Es una manera de trabajar que confiere al presidente una capacidad de compromiso casi olímpica, con jornadas interminables y una voluntad irrefutable de defender su discurso, incluso cuando el discurso es contradictorio o, a rebufo de las circunstancias, mutante.
La identidad mutante