Ave, Raphinha, los que dudaron te saludan. Perdónalos, que no saben de lo que eres capaz. Qué equivocados estaban. Cuántas barbaridades se dijeron. Cuántas bocas has callado. Cuántas palabras hay que comerse. Pocas personas pueden cambiar la opinión de las masas enfervorizadas como lo ha hecho el futbolista brasileño. Los que querían salvar a Barrabás, los que preferían a Dembélé, los que te conminaban a hacer las maletas, los que optaban por una venta a Arabia Saudí, los que suspiraban por el otro extremo de la selección española. Pobres diablos, tú les has hecho ver la luz, la verdad, el camino.
Raphinha Superstar