Real Madrid y Atlético se repartieron los puntos en el Metropolitano después de un derbi que pasará a la historia porque el árbitro, el balear Busquets Ferrer, ordenó parar el partido y mandar a los jugadores al vestuario en el minuto 68 por espacio de algo más de quince minutos por el lanzamiento de objetos por parte del Frente Atlético contra Thibaut Courtois, al que ya suelen tirar de todo por cambiar de bando. Hasta el gol del Madrid, en el minuto 63, prácticamente no había pasado nada, pero el gol Militão desató todos los demonios. El Madrid no pudo sujetar el resultado y el Atlético rescató un punto en el minuto 95 en una contra de Correa.

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