Los dos jugadores más bajos en el estadio Westfalen, fortaleza del Borussia Dortmund rara vez expugnable, eran el joven Julien Duranville, habilidoso extremo que le hizo pasar varios malos ratos a Balde, y Marc Casadó, que en la ficha mediática aparece con una altura de 1,72 metros, aunque no lo parece. Tiempo atrás los jugadores de baloncesto y muchos de fútbol solían tallarse con las botas puestas. En el caso del fenomenal centrocampista del Barça no importa lo que mida, sino su tremenda influencia en el juego y en la revitalización del equipo.
Casadó, el gran simplificador