Lamine Yamal insiste en rechazar la prudencia con la que tratamos de protegerle lanzándonos regates, pases imposibles y goles que surgen de la insolencia propia de los imberbes. No hay manera de contenerse con este chaval tan hijo de nuestro tiempo, fruto del mestizaje y el esfuerzo de sus padres y abuelos inmigrantes. Ahí está el adolescente, con 17 años, rompiendo barreras a una edad sin apenas precedentes. Ni siquiera Messi hizo lo que este futbolista con sus años. Lamine Yamal se mueve al ritmo de la música y las letras del rapero de origen marroquí Morad, desafiante, irreverente, siempre al límite de la ley. Qué será de Lamine Yamal de aquí a unos años, nos preguntamos con la boca pequeña con el temor preventivo de los adultos. Quién sabe. Igual estamos delante de lo nunca visto. Quizás no. De momento, lo más conveniente es disfrutar el presente, una recomendación muy saludable para quienes anticipan problemas que todavía no existen y puede que nunca lo hagan.
Cómo diablos definir a Lamine