En el 2007, en el Barça jugaba un defensa francés llamado Lilian Thuram, que el miércoles se sentaba en la grada de Montjuïc con sombrero en la cabeza y gafas de pasta para no perder ningún detalle de lo que su hijo Marcus hacía sobre el terreno de juego con la camiseta del Inter. Y, oh sorpresa, en el minuto 1 ya pudo celebrar un golazo de su primogénito. En el 2007, sin embargo, cuando Lilian Thuram hacía pareja en el eje de la defensa blaugrana con Carles Puyol, justo aquel verano, nació una criatura que el miércoles también estaba en el Estadi Olímpic de Montjuïc celebrando, con 17 años, un centenar de partidos defendiendo la camiseta del Barça. La primera centena. A pesar de la precoz y brutal efeméride, le costó sonreír para la foto porque, a pesar de haberse echado al equipo a los hombros, el Barça no había podido ganar la ida de semifinales contra el Inter. El inconformismo propio de la adolescencia tardía.

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