A Barry le gustaban las castañas asadas porque le transportaban a un tiempo lejano, a su niñez. El aroma de castañas era para Álvaro Barrantes, Barry , un atajo para volver a ser feliz: aquellos otoños compartidos con sus padres y su hermano, aquellos octubres fríos de libertad y bromas con sus amigos del barrio, aquellos días de curro en una oficina de Madrid junto a una plaza donde unas mujeres tostaban castañas en las tardes de noviembre.
Barry y el aroma de las castañas