Cuando la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) le presentó a Luis de la Fuente la opción de instalar el cuartel general de la roja durante la Eurocopa en un resort de lujo aislado del mundanal ruido, al sur de Alemania, más de cerca de Suiza que de cualquier gran ciudad germana, el seleccionador no lo dudó. “Adelante”, confirmó. Pero las razones que empujaron al riojano a instalarse en Der Öschberghof poco tuvieron que ver con su remota localización y mucho con la comodidad que ofrece el recinto para las necesidades de la selección nacional.
España, una balsa de aceite