Cada vez que el Barça anuncia una fecha para regresar a su estadio, la previsión fracasa. Ahora anuncia que el 10 de agosto volvemos a casa con la consigna, opinable desde el punto de vista de rigor lingüístico, de “vibrar”. Lo dice el anuncio institucional que, insólitamente, convierte al presidente Joan Laporta en el silencioso superhéroe que simboliza la audacia deportiva y la temeridad financiera del club.
Esperando el milagro