Jugar y ganar en equipo. Más que nunca. Hace días que Hansi Flick ve que el nueve que pidió -Julián Álvarez- difícilmente iba a llegar. Y hace días que piensa, medita y perfila cómo puede su Barça optar a todo sin el goleador que quería al frente. Pidió a Adeyemi y a Gordon, pura polivalencia eléctrica en los extremos. Y pensó en Raphinha como capitán. El técnico prefiere invertir. Pensar en el futuro. Y ha decidido que, con lo que tiene, puede aspirar a todo. No se equivoca el alemán. Ante el Athletic Club lo demostró. Generando más que nunca en la gran noche de Unai Simon, intachable bajo palos.  Lo superaron, al fin, Raphinha y Fermín en la gran noche de Lamine Yamal, al que solo le faltó el gol. Debutó Rodri y Pedri brilló como hace siempre en el Barça. Y, en la retaguardia, Xavi Espart volvió a lucirse. El Barça es una máquina como equipo. Siete goles suma en este inicio de Liga. Y sin nueve. 

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