Han sido casi cinco meses fuera del circuito, 139 días en los que el peor enemigo de Carlos Alcaraz ha sido la incertidumbre. Para empezar, tenía dudas físicas. “Después de haberme perdido dos Grand Slams —al final, el último que jugué fue Australia, hace tiempo—, el cuerpo se acostumbra a no jugar a cinco sets y, cuando vuelves otra vez a ese ritmo de competición en un Grand Slam, físicamente piensas si vas a aguantar o no”.
Alcaraz en el US Open: “He venido aquí a disfrutar; los resultados vendrán después”